ANIVERSARIO DEL SACRIFICIO DE LOS NIÑOS HÉROES

Autor: 
J.M.R.
Septiembre 13, 2021

Con el objetivo de extender sus fronteras hacia la costa oeste, en mayo de 1846 el presidente estadounidense James Polk declaró la guerra a nuestro país y ordenó al general Zachary Taylor avanzar hasta el río Bravo. La ocupación se realizó con cuatro ejércitos por mar y tierra. A su paso los invasores ocuparon la Alta California y Nuevo México, y para finales de 1846, ocuparon Monterrey y Tampico. En marzo de 1847 buques de guerra comandados por el general Winfield Scott desembarcaron en el puerto de Veracruz.

Durante los siguientes meses, el ejército invasor comenzó su incursión hacia el interior del país: primero hacia Jalapa y de ahí a Puebla. Cuando estaban por ingresar a la Ciudad de México, se encontraron con que la entrada oriente se encontraba fortificada en el Peñón de los Baños, por lo que las fuerzas del general Scott optaron por rodear el Valle de México e irrumpir por el sur, zona que estaba ligeramente defendida.

El 19 de agosto los estadounidenses derrotaron a los mexicanos en Padierna, y al día siguiente se dirigieron a Churubusco para enfrentarse a las tropas mexicanas y al Batallón de San Patricio. El siguiente paso del general Scott fue dirigirse a Tacubaya, con la intención de adentrarse a la Ciudad de México. Ante la difícil situación de guerra, las partes en conflicto acordaron un armisticio, pero fue suspendido por considerar que las exigencias territoriales de Estados Unidos eran inaceptables. El 8 de septiembre cayeron en manos del invasor las zonas de Casa Mata y Molino del Rey: el camino a la ciudad de México estaba prácticamente abierto, sólo quedaba un bastión, el Castillo de Chapultepec.

El 12 de septiembre de 1847 la artillería norteamericana abrió fuego intenso sobre el castillo. Los proyectiles causaron destrozos y con ello vino la deserción de la mitad de los hombres que comandaba el general Nicolás Bravo, sin embargo, pese a la superioridad numérica y de armamento de las tropas invasoras los cadetes del Colegio Militar prefirieron combatir al enemigo. En la mañana del 13 de septiembre las tropas invasoras comenzaron su incursión para asaltar el castillo. La embestida arrolló una fortificación mexicana que comenzaba en la calzada de Tacubaya, en donde murió el teniente Juan de la Barrera.

Los invasores ascendieron por las laderas sur y poniente, mientras las tropas mexicanas del Batallón de San Blas, al mando del teniente coronel Felipe Santiago Xicoténcatl intentaron inútilmente contener el avance estadounidense.

La defensa del alcázar fue comandada por el capitán Domingo Alvarado. Alrededor de una docena de cadetes permaneció en el castillo, el resto, una treintena más bajó del cerro por la ladera oriente, acción bastante peligrosa ya que los estadounidenses les disparaban. Víctimas de esta mortal refriega perecieron Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca y Juan Escutia.

La ofensiva de los invasores para tomar el Castillo fue tenaz, los jóvenes mexicanos se replegaron. Vicente Suárez enfrentó cara a cara a los estadounidenses y murió sosteniendo su posición de centinela. Rodeados por los invasores, los demás cadetes estuvieron a punto de rendirse, cuando escucharon disparos en el dormitorio, era Agustín Melgar a quien hirieron gravemente y murió días después. Los pocos sobrevivientes tuvieron que rendirse. Al terminar la heroica batalla, se les recluyó en la biblioteca del Castillo, donde permanecieron once días hasta que fueron puestos en libertad.

La noche del 13 de septiembre, los norteamericanos avanzaron por las calzadas que conducían al centro de la ciudad. El día siguiente la capital se encontró indefensa y abandonada a su suerte; las columnas de los generales John Anthony Quitman y William Worth entraron en medio de una férrea resistencia. La jornada transcurrió entre el fuego de la artillería enemiga y la heroica defensa del pueblo mexicano.

La superioridad numérica y de armamento de las fuerzas invasoras venció la heroica resistencia de las fuerzas mexicanas. No obstante, el valor y el patriotismo de los jóvenes cadetes Juan Escutia, Juan de la Barrera, Francisco Márquez, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca y Vicente Suárez que murieron defendiendo nuestra patria, representa una de las páginas brillantes en la historia nacional, por lo que cada 13 de septiembre recordamos con orgullo su heroico ejemplo.

Fuente: Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

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